Icono del sitio Martha Peters diseñadora vestidos y trajes de novia a medida

Nuestra boda. Parte2 La Celebración (1/2)

Era un sábado por la noche, yo había salido con mis amigos, como hacíamos siempre todos los fines de semana y estábamos en el Devizio de Zaragoza, que era casi como nuestra segunda casa. En un momento, Marcos pasó a mi lado, llevaba una camiseta con una franja llena de anillas y yo tire de una de ellas.

Así fue como nos conocimos hace ya 16 años, y fue el comienzo de nuestra historia. La verdad es que no sabía cómo empezar a escribir este post, así que he pensado en empezar por el principio, como hago con todas mis novias 😉

Marcos y yo nos casamos el pasado 1 de octubre de 2022 en Casa Suprian, una finca espectacular con una torre antigua del S.XVI que nos enamoró al instante y se encuentra en Anciles, un pequeño y precioso pueblo del Pirineo.

Elegimos ese sitio porque además de que tanto la casa como el entorno son espectaculares, queríamos una boda relajada, enfocada más bien como un fin de semana en familia para compartir con toda nuestra gente, huyendo de formalismos y en la que todos participaran de alguna manera.


Al ser una boda en el Pirineo, subimos a la casa para organizar el jueves, junto con mis padres, Nacho e Isra de La Lola se va de Boda y su equipo, y unos amigos que pudieron llegar esa misma noche para ayudarnos el viernes desde primera hora.
El resto de la familia y amigos fueron llegado el viernes a lo largo del día.

La celebración empezó el mismo viernes por la noche, con Kartoffelsalat que estuvo preparando mi madre esa misma mañana con la ayuda de Gege, una amiga, y que acompañamos de Bretzels y salchichas, algunas las hervimos en una olla enorme y las otras se frieron en una paellera (si, en la casa había barbacoa, pero nos pareció que así sería más rápido xD y menos mal que mis amigos alemanes llegaron un poco más tarde jajaja).

A la mañana siguiente empezamos pronto desayunando todos juntos conforme nos íbamos despertando.
Eva Pellejero y Sara, su compañera, empezaron a maquillar y peinar a nuestras madres, a mi hermana, mis tías y las invitadas que también se apuntaron.

En esta ocasión, Marcos y yo decidimos hacerlo por separado (el día de la firma lo hicimos juntos, puedes recordarlo aquí) me hacía mucha ilusión ver su cara de sorpresa al llegar “al altar” y eso que fue realmente complicado que no viera nada del vestido antes de ese momento (estuvo varias semanas sin poder entrar en el taller).

Ese día yo me maquillé, peiné y vestí en una habitación con Markus y Marcos en otra con Lucifer, nuestro gato, él era parte de nuestra familia y tenía que estar ese día también con nosotros.

Contar con Eva Pellejero, fue un regalo, no solo por lo bien que trabaja, sino porque me ayudó a calmar los nervios para que disfrutase del momento (qué difícil es cuando quieres controlar todo) y es que, si me paro a pensar, yo he vestido a muchísimas novias y controlo la parte previa, pero no he estado en muchas bodas y menos con la novia, así que en ese momento me vi un poco desbordada y su experiencia y seguridad me dio mucha tranquilidad.

Para ese día, elegí llevar el pelo suelto ondulado y Eva me hizo unas ondas preciosas y un maquillaje muy natural. No me suelo maquillar mucho por lo que no quería verme muy distinta.

En cuanto al vestido, ayyyyy el vestido…
¿Qué pasa cuando de dedicas a crear vestidos de novia? Pues que has visto taaaaantos vestidos y taaaaantas novias, que probablemente tengas muy claro lo que no te gusta, una idea bastante clara de lo que sí, y un montón de… esto me recuerda al de tal novia, esto al de esta otra, esto ya lo he hecho en una colección… Yo tenía en mi mente una idea de vestido, de patrón, sabía cuáles eran mis diseños favoritos de todas mis colecciones y que línea me gustaba, pero cuando llegó el momento, me bloqueé.

Me bloqueé mucho.

Porque sabía el corte y cómo me quería ver, pero los detalles (varias puntillas antiguas que había comprado años atrás) me estaban condicionando y si a eso le sumas que lo dejé para el final ya que quería terminar los vestidos de todas mis novias antes para luego centrarme en el mío… ¡ERROR!!!!

Durante semanas, cada vez que venían a las pruebas todas me preguntaban, ¿Qué tal llevas tu vestido? Y yo cada vez me agobiaba y bloqueaba más. Trabajar con presión no es bueno y acabé haciendo para mí, lo que pretendo evitarle a mis novias.

Finalmente, en un momento de inspiración, me decidí por un diseño en crep de seda natural de corte sencillo con escotes en pico y tirantes finos, y un sobrevestido de tul de algodón, con cuello cerrado y detalles de jaretas, manga larga ablusada con puño y algo de cola.

Sobre este sobrevestido le bordamos en la cola unas aplicaciones antiguas que compré hace ya muchos años en una tienda de antigüedades de Paris y que me tenían enamorada desde el día que las vi, así como otra puntilla, también antigua, de la que fui recortando sus delicadas flores y aplicándolas en varias zonas del vestido, mangas, puños, hombros, bajo de la falda…

Mientras lo diseñaba, me di cuenta de que faltaba algún elemento sencillo, lineal, que acabara de enlazar todo, no encontré ninguna puntilla fina así que acabé uniendo dos ondas de remate para crear un entredós. No eran antiguas, pero sí de un proveedor con el que trabajábamos mucho antes y nos llevábamos muy bien, pero cerró hace unos años, así que me hizo ilusión que de algún modo estuviera también presente en mi vestido.

La idea inicial era la espalda completamente abotonada, pero en el último momento, decidí incorporar la onda de terminación de la propia puntilla como cierre de la espalda y que los botones fueran en pequeños grupos. También me hice una enagua de plumeti rematada con unas puntillas antiguas que eran de mi abuela.

Como complemento para el pelo, me hice una corona envolvente de flor natural en tonos blancos y verdes. Los pendientes, preciosos, eran de Barney Barnato. Un diseño muy especial (con una pequeña flor que me recordaba a los bordados de mi vestido) en oro rosa y con una pequeña piedra en color verde a juego con mi anillo de pedida. Sobre las alianzas, también de ellos, ya hablé en el post anterior (puedes recordarlo aquí).


Los zapatos eran de Franjul, después de tantos años colaborando con ellos en las sesiones de fotos de colección, me conocía todos sus diseños y posibilidades, así que fue fácil. Elegí una combinación en tonos champan, que me encanta y además de quedar de maravilla con los dos vestidos que llevé ese día (luego te hablo del segundo 😉 ) son super cómodos y sé que los voy a utilizar un montón.

El ramo lo tuve también claro desde el principio. Me encantó un diseño que creó La Lola se va de Boda para las fotos de mi colección Desde mi Buhardilla, así que cuando Isra me preguntó la idea que llevaba, no tuve que pensar demasiado.

Eso sí, modificándolo un poco y añadiéndole unas ramas que corté de un laurel que era de mis abuelos.

La ceremonia la hicimos en el jardín de la casa, bajo dos árboles enormes que enmarcaban la puerta al laberinto de setos de la casa, y la oficiaron entre mi prima Rebe y mi cuñado Víctor. Mejor combinación imposible.

Reímos, lloramos, volvimos a reír… Durante ésta, hablaron también mi hermana, Janina (una amiga de Alemania) y nuestras madres. Les dimos libertad total y fue completamente sorpresa, personal, emotiva y muy divertida. Los anillos los llevó Markus, nos hacía mucha ilusión que los llevara él, pero como todavía era muy pequeño, no tenía ni un año, se los pusimos colgados al cuello en una cadena.

Después de la ceremonia y las fotos de grupo, pasamos directamente a comer, no hubo cóctel previo porque no queríamos alargar mucho, para adaptarnos a los horarios que llevaba Markus, ya que queríamos que estuviera con nosotros lo máximo posible.

Para el banquete, elegimos una zona que hacía como un pasillo, entre los manzanos que hay en la propia finca, queríamos una mesa única larga, de madera envejecida a la vista, sin manteles (mi madre estaba traumatizada con esto hasta que la vio xD ¡Cómo no va a haber manteles! Me decía jajaja). Para ello, Marcos pidió unos 20 tableros que pintó y envejeció uno a uno en el garaje de casa, y después unió el mismo viernes por la mañana allí con la ayuda de sus primos.

Nosotros llegamos los primeros para ver la impresionante mesa que La Lola se va de Boda había preparado para la ocasión, y allí esperamos a los invitados para ver su reacción.

Y es que…
Aquí voy a hacer un salto en el tiempo de mi relato, así que lo dejo para un siguiente post 😉

Continuación

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